Un cambio reciente en Windows afecta la forma en que el sistema trata las personalizaciones de carpetas procedentes de ubicaciones consideradas no confiables. Los archivos desktop.ini, usados desde hace años para cambiar iconos y nombres mostrados por Explorer, pueden ser ignorados cuando llevan marcas de origen externo o vienen de rutas de mayor riesgo.
En la práctica, el usuario puede percibirlo como un fallo visual: carpetas personalizadas vuelven a mostrar iconos predeterminados. Según la cobertura técnica, sin embargo, el comportamiento es intencional y forma parte de una medida de endurecimiento de seguridad.
La razón es directa: los elementos visuales también pueden usarse para engañar. Al impedir que archivos descargados o no confiables alteren la apariencia de carpetas, Microsoft reduce una superficie antigua de abuso. Es una decisión que cambia parte de la flexibilidad por previsibilidad y protección.

